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Todo es Belleza

Ilustración de Marta Ventura - Practicando con lápices de colores ;-)

 

Dulcemente te acomodas en mi rostro, al tiempo que tu melodía embriaga cada poro de mi piel. Detengo mis pasos para dejar que me invadas. No, no necesitas llamar a mi puerta. Lo sabes. Entra sin avisar, e instálate en mi corazón y en mi alma para toda la eternidad.

Amor de las mil caras,

que calas tierna y hondamente.

Impulso de toda vida.

Te llaman por mil nombres,

pues todo porta tu aliento.

¡Presencia infinita!

Quisiera ofrecer al mundo la Verdad que acaba con todo sufrimiento. Si supiera cómo…

“Deja la mente y el cuerpo a un lado, y sabrás quien Eres,” me ha dicho.

Dejo la mente y dejo el cuerpo a un lado, y el vacío se yergue delante de mí, desafiante, rotundo… abrumador. Tan imponente que me deja sin aliento… Y al instante vuelvo a ser un cuerpo y una mente pensante.

Pero yo sé que Él, y tu, y yo, somos lo mismo ¿Te das cuenta?

¿Acaso habrá algún modo de que entendamos que somos lo mismo? Sin tantas palabras, sin tantas doctrinas, sin tantos credos…

De alguna manera tendremos que comprender que somos lo mismo, que todo es muy simple, que todo está bien.

Pues, detrás de las figuras y los colores de este inmenso cuadro, existe un solo papel.

Detrás de cada gota de agua hay una sola ola, y detrás de cada ola un solo mar que lo aúna todo, que es su esencia… la Esencia.

Como la flor, me entrego al instante presente sin juicios, sin quejas, ni apegos.

Mi esencia se abre mostrando todo cuanto soy. Si tu esencia se abre mostrando lo que eres, en ese Soy y en ese Eres encontraremos al Uno, que no es más que la Fuente de donde nunca salimos. Creyéndonos lejos de Ella la buscamos anhelantes, con esa tristeza infinita, sin darnos cuenta de que ya somos Ella.

Todo es igualmente importante, irremplazable y precioso… ¡Todo es Belleza!


El aroma del bosque sabe a mí misma. La brisa otoñal mece las hojas de los árboles, haciendo que su melodía se convierta en una danza que activa todos mis sentidos.

Olor a tierra húmeda, abonada, fértil. Belleza vestida con los colores del otoño.

Me acomodo, delicadamente, sin molestar, en esa roca que me ha invitado a sentarme y que, estratégicamente, está situada en medio de Todo.

Complacida, veo una hoja caer lentamente, silenciosa, y observo cómo, con sutileza, se acomoda caprichosa en la cima del manto que han dejado sus hermanas.

¡Vida en estado puro! ¡BELLEZA!

En cada movimiento, en cada apariencia, en cada sonido, en cada aroma, reside el Infinito, la total Presencia de todo lo que Es. El Absoluto, mi Naturaleza Esencial…

En la hoja que cae, ahí está; en la brisa que corre, ahí está; en el árbol marchito, ahí está; en la frágil flor que se abre, ahí está; está en la laboriosa abeja, y en su zumbido también está, en el aroma del bosque, en la roca que me sostiene, en mi cuerpo y más allá de él.

Y me digo a mí misma: “No pierdas el tiempo buscando, no pierdas el tiempo intentando agradarle, no te pierdas pensando que Le sirves…No es necesario  ¿Puedes sentirlo? ¡ESO eres tú misma!”

“Entrégate a la Vida con todo tu Ser…No te aferres a nada pues nada está para que te aferres…”

Como la hermosa flor de mi patio, delicada y frágil, pero valiente y guerrera, ella derrama todo su potencial al mundo sin dudarlo.

Cada vez que la veo, no puedo evitar conmoverme… por su absoluta Presencia, siempre, en cada instante. Ahora que va marchitándose sigue, toda ella, Presente, con todo su todo. No pide nada a cambio. No se aferra a nada. Se entrega totalmente… Ahí reside la verdadera Libertad.

Lecciones contenidas en las “pequeñas” cosas de cada día. Así es la Vida, y así la vivo…

Amiga del alma, Belleza infinita en forma de mujer, me has dicho en tu escrito…

“Eres un Hada en proceso de cambios, volando, constante, por las noches y los días del bosque de la Vida… que es tan maravillosamente frondoso.”

Mi Hada amiga…

 

 

Te he visto y ahora todo me sabe a nada.

Le busco sentido a mis actos sin lograrlo.

Ya no sé cuál es la vía, pues no hay vía que valga… Y me quedo retenida en este tiempo sin alma.

El mundo se agita y cada vez grita más alto… inmóvil observo el ritmo de cada cosa. Todo habita en su justo lugar y me ha dejado sin armas.

No hay armas, no hay guerra por la que luchar… Nada.

Nada que hacer, nada que hallar…Vacío

Hay un instante donde todo se unifica en un vacío de formas y un vacío de contenidos.

La eternidad reside en ese instante. Sólo Eso.

En el olvido está la Gracia. Soltar, soltar, soltar…

Sumérgete en el océano. No te agarres a la ola, no te agarres a la gota de agua.

No, no es tristeza… estoy desorientada, como aturdida.

¿Cómo se vive la vida sin mí?

Pintura de Olga Gouskova

Quédate Tú, testigo de mis escritos. ¡Habla Tú!

Testigo de mis pasos, anda Tú, y permite que me aparte y deje de jugar a que Te estoy buscando.

Habitas en el instante y eres Tú el que presencias… Me aparto delicadamente, y Te reconozco.

Me he rendido y he soltado las amarras que me ataban a lo ilusorio, pues mi alma ha dicho ¡BASTA!

Me sentía estéril, incapaz de crear nada. Me sentía incapaz de asumir más estupideces…

Y,  le he pedido al Absoluto que es consciente de mí que cambiara el método, pues no puedo más de tanto tedio.

Le he dicho que puedo ver la Belleza, pero que me siento impotente.

Le he pedido un cambio y ha querido mostrarme esto:

“Yo Soy” la que escribe…

“Yo Soy” la que piensa lo que escribo…

Ya no te busco, pues lo que estoy buscando es lo que está pensando y escribiendo en este momento.

Siempre he sabido que yo era YO, pues soy el espacio en el que todo surge… incluida yo.

Soy la Belleza y la Paz que irradia en todas direcciones  y Marta surge en ese espacio infinito, en esta apertura pura.

Todo surge espontáneamente en el espacio de esta gran perfección que es este Yo que está leyendo esta página ahora mismo.

Yo soy ese espacio en el cuál todo surge espontáneamente y sin esfuerzo. Yo soy ese Uno. Tú eres ese Uno…

La Talidad, la Presencia, la cualidad de todo tal como es, y tal como surge en tu Yo…

La simple sensación de Ser,

que es cualquier cosa que sientes, siempre.

“Sé ese Uno

(Lo que me mostró fue una carta que escribió Ken Wilber a alguien. De ahí surgió lo que has leído)

 
“Te le regalo Marta. Sabía que a ti te iba a gustar…”
 


Caminando veo…

debajo del asfalto 

se encuentra el bosque.

¡Muchas gracias, Estrella!

 

Una antorcha para la Paz

Pero una vez con la antorcha en la mano entendí que no eran necesarias las palabras pues, dentro del Silencio que reinaba en la plaza, arropada por las bellas melodías y rodeada por decenas de antorchas sujetadas por personas anónimas, allí, habitaban todas las palabras no dichas, se reunían todos los sueños, todos los anhelos de un mundo y una humanidad mejor para tod@s.

Cerré los ojos, en mi corazón el deseo de sanación de una persona se transformó en el deseo de sanación de todas y cada una de las personas de este mundo y eso se tornó en imágenes de sanación de montañas, de ríos, de mares… La imagen de una hermosa Tierra apareció frente a mi… Fue entonces cuando abrí los ojos y vi que, en la llama de mi antorcha rezaba lo siguiente:

                                                                 
  La Paz está aquí, en el Ahora

Sonaron  los maderos y salí a toda prisa por no llorar delante de los demás, que estaban comiendo en silencio.

El “dolor del mundo” se había instalado nuevamente en mi alma, y no me cabía.

Corrí como si, al hacerlo, pudiera dejar atrás todo lo que me oprimía. El paisaje parecía que se escapaba a mis sentidos en la huida. Sin embargo, en el transcurso de mi carrera, mientras mi alma gritaba al viento su pena, la imagen de las pequeñas margaritas y flores silvestres que surgían a mi paso me llamaron curiosamente la atención. Parecía que una luz las alimentara y las hiciera mucho más visibles. ¡Brillaban!

Yo estaba ofuscada y, aunque se quedó “la imagen” retenida en mi memoria, no hice caso y seguí corriendo.

Y seguí, hasta que no hubo más camino para huir. Recosté mi cabeza en un árbol y los sollozos brotaron sin descanso. Lloré y lloré, y mi alma gritó furiosa a Quien sea que mueve los hilos, y le habló del sufrimiento del mundo, del sufrimiento de mujeres y de hombres, del sufrimiento de la Madre Tierra, de todo ese dolor en el mundo.

“Sí, tal vez el sufrimiento sea una creación de mi mente. Pero, ¿y el dolor? ¿Quién me quita el dolor?”, le grité. Estaba enfadada porque, le dije, “¿Cómo vamos a salvar a todos los seres que sufren, si todo se tambalea, si las injusticias se amontonan, si impera la codicia, si se fomentan las guerras, si el planeta se degrada? Dime, ¿cómo?”

Ya no supe qué más decir. Desanduve mis pasos en silencio, como anestesiada. No tenía respuestas, no había nada. Sólo el dolor en el pecho… De lo demás, nada.

No hay luz sin oscuridad. No hay bien sin mal. Hay lejanía porque existe lo cercano,…

Sentada nuevamente en silencio, cuando ya no lo esperaba, surgió de la nada… Surgió “la imagen”.

¡Las pequeñas flores brillantes!

Sí, las florecillas que en mi huida se alzaron gritándome:

¡Estamos aquí!

¡Recuerdo tan vívidamente las flores!

Pareciera que se estiraban. Si hubieran tenido brazos, manos y voz, me hubieran gritado:

            — ¡Eh, mujer dolorida! Estamos aquí… Y tú, en tu ignorancia, nos has mirado un momento y has pasado de largo. Llenas tu vida de todo el dolor del mundo y te olvidas de la Luz que existe en “este” mismo instante… Ahora, tu existencia está llena de dolor y no das cabida a la Belleza… ¡Dale espacio a la Belleza!

Otra vez brotaron las lágrimas de mis ojos. Esta vez tenían un sabor más dulce. Despacito, delicadamente, se iban deslizando por mis mejillas; y lograban, cual elixir milagroso, calmar el dolor en mi pecho…

Me sentí en paz.

La Vida es equilibrio. Convendrá encontrar ese punto exacto para vivir de forma justa.

Cierto es que la vida no es fácil, pero tienes dos opciones: dejar que suceda, o sumergirte en su juego y convertirte en una autentica Guerrera.

Me toca escoger.

Pintura de Victor Crisostomo Gómez// www.gcrisostomo.com

Buenos días Marta, ahí va un jayku especial para ti:

Siembra la tierra
de bellas esperanzas
tu alma guerrera.

 

¡Muchas gracias, Estrella!

¿INDIGNAD@?

La Esperanza ha llamado a mi puerta en estos días de movilizaciones y reivindicaciones. Esa humanidad y ese mundo tantas veces soñado parecen estar gestándose minuciosamente.

La Vida me ha regalado una nueva libreta donde seguir anotando mi propia historia y estoy sintiendo esa sensación de oportunidad, de inicio de propósitos, que te inunda al escribir en su primera página.

Sí, parece que hemos despertado de nuestro letargo. Ya no enmudecemos ni miramos hacia otro lado, anestesiad@s, ante un sistema impuesto que no era el acordado.

Dicen que quien calla otorga, y hemos dejado de estar callad@s. Ya no hay conformismo. Hemos sabido que éramos… ¡tant@s!, que éramos much@s. “Yes, we can… I can”. Sí, podemos, yo puedo… cambiar el sistema. Renace la ilusión porque hay Esperanza.

Con ese espíritu, mi alma ha salido a la calle esta mañana para rendirse, complacida, al día que tenía delante. Inesperadamente, llaves en mano, me he quedado quieta delante de mi automóvil pues, la Consciencia, cual sigilosa serpiente se ha colado en mi mente para susurrarme verdades que conviene seguir aunque no muy gratas de  escuchar.

Mujer que se indigna y corre por las plazas. Me ha dicho.

¡Qué estética queda tu estampa en medio de la gente llevando pancartas que gritan y rezan mil consignas en contra del sistema, entre pitidos y caceroladas!

 Mujer Indignada, dime…

 ¿Vas a seguir yendo a tu lugar de trabajo en automóvil sabiendo que está cercano? ¿Vas a ingresar nuevamente tu dinero en la Caja o el Banco que te está robando? ¿Vas a ver la televisión o la prensa que te está engañando? ¿Vas a…?

¿Pero vas a seguir transitando el camino que ellos te han marcado?

Si es así, Mujer Indignada, tus pies también dejan huellas de sangre por donde transitan. La sangre de las selvas que se matan, de los mares que se expolian, de las guerras que se financian, de la gente que no puede encontrar trabajo, de las familias que echan de sus casas… Si es así, tú también formas parte de eso de lo que dices estar indignada.

Por un instante, avergonzada, siento profundamente mi ignorancia, pero esta vez  no voy a esconderme, ni a rendirme, ni tampoco voy a culparme…

¡Sólo aprendo!

Convendrá, me ha susurrado, ir cambiando tus hábitos e ir construyendo ese sistema soñado.

Sé que la Conciencia no viene a insultarme, viene a enseñarme lo justo, lo coherente, lo más adecuado. Así pues, cambio mis mocasines y rectifico mis pasos.

Guardo nuevamente las llaves en mi bolso y decido acudir al lugar donde trabajo andando. Mientras tanto, en mi mente, se repite la frase de  “¡Estoy dispuesta a cambiar! “. Aunque, en el fondo, sé bien que ya he cambiado.

No me preguntes si soy de izquierdas o de derechas.

¡Pregúntame si soy RESPONSABLE!

Pregúntame cuál es mi relación con el trabajo diario, cuál es mi relación con mi gente y con la gente; la relación con mi perro, con mis plantas, con mis cosas y con las tuyas; mi relación con la Tierra y con la Vida.

Pregúntame si mis pasos y mis acciones son justos, coherentes… con alma. Si lo que toco con mis actos lo dejo igual o mejor de cómo lo he encontrado.

No me digas más si eres de izquierdas o de derechas.

¡Dime si eres RESPONSABLE!

No me hables de organizaciones, ni de partidos, ni de agrupaciones, ni de formas… Háblame de la relación que tienes con tu gente y con la gente; de la relación con tu trabajo diario, de la relación con tu mascota, con la Tierra. Háblame de tu relación con la Vida.

No me sirven los disfraces.

No me sirven las promesas.

No me sirven las palabras.

No me digas, ni me preguntes más si soy de izquierdas o de derechas.

¡Solamente díme si TÚ eres RESPONSABLE!


Fotografía de Marc Riboud

Fotografía de Marc Riboud

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