Laylah

Seguimos la estela que nos ofrece la vida y que nos deja perdidas en el mundo de la incertidumbre.

 Sin embargo, ahí está ella, Laylah.

Diosa del silencio y de lo que parece oculto. Presencia que sostiene el universo entero. Contundente y exquisitamente compasiva, barrendera de lo ilusorio, portadora de lo esencial.

La mariposa se descosió de la crisálida y con su vuelo mudo se sumerge en las notas que trae la mañana. Y esa sonrisa que aparece en mi rostro, venida de no sé dónde, confirmación de que las sombras han encontrado un destino.

Y ahí está Laylah, vestida de sutileza, totalmente sincera y transparente. Flor de un instante que sacude el universo entero y lo refleja en una mota de polvo. Amante velada a lo superfluo, pero rotundamente entregada a quien quiera hallarla.

La vía no está en el pasado ni en el futuro. No es delante ni detrás, ni a derecha ni a izquierda, ni arriba ni abajo. Solamente existe un sendero, el que camina hacia dentro… Él te lleva a todos los demás.

¿Te das cuenta de que no le falta nada al instante presente?

No hay abrazo fuera del aquí mismo, créeme.

¿Quién puede escoger la senda salvo tu misma?

La noche se quitó el vestido y se unió a Laylah, y la primera luz del alba las descubrió abrazadas.

En su sueño se trocaron semilla… y el rocío resolvió despertarla.

Prado Negro, 12 julio 2019

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Silencios

¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano?…

Impasibles, vamos viendo como nos sumergen sinuosamente en el mundo de la frialdad y de la muerte.

La vida se escapa entre nuestros días. ¿Lo percibes? La Tierra, cansada de tanta estupidez, nos dice a gritos que hasta aquí hemos llegado. Como una madre a la que se le acabó la paciencia. Con infinito amor, pero sin miramientos y sin escuchar a nadie, va a poner de un revuelo las cosas en su sitio.

Creemos estar a las puertas de las tinieblas pero… ¿no será que ya estamos dentro? Si no, no dejaríamos morir a familias que piden socorro en medio del mar sin inmutarnos. No permitiríamos que hubiera subastas de chicos y chicas en Libia, en Corea o incluso mucho más cerca…  ¿Esclavos? ¿En el siglo XXI? ¿Lo estamos viendo?… Ya nada parece sorprendernos.

El Hombre Azul, el que es capaz de destruir la belleza, el que crea conflicto, va ganando terreno a la bonanza de las gentes. Consigue sutilmente oscurecernos las mañanas y nos hace temer el futuro. ¿Existe el futuro? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

¡Ay que el dolor planea sobre nosotras!… ávido de víctimas, de personas que miran hacia otro lado. Les regala sufrimiento a las mentes que viven constantemente revolucionadas. Que han perdido la capacidad de escuchar en sus silencios.

Mafias, drogas, guerras, armas, trata de personas, contaminación, destrucción… víctimas, y verdugos. Estos últimos campan a sus anchas. No hay límites para ellos. Como el niño malcriado que acaba insultando a sus progenitores. Así vamos por la Tierra, maleducados, consentidos… Nos han cambiado la visión del mundo. Nos han hecho creer que las cosas que no son necesarias, son las más imprescindibles. Malditos los que nos han traído, con toda su intención, a las puertas del infierno.

Pero… dice la leyenda que cuando callas, el sol decide salir de nuevo.

Lo dice también la mariposa con el silencio del aleteo de sus alas.

Y la flor de mi jardín, que se alza desafiante en medio de la yerba. Pero ¡qué hermosa es! Pequeña, pero como no le importa lo más mínimo, la hace muy grande. La brisa la zarandea y le roba todo su aroma y se lo lleva a cualquier parte.

Vida sin condiciones. Entrega absoluta… Presencia.

Quisiera llegar a ser todo lo que puedo llegar a ser… ¿Quién soy yo realmente?

Hay un corazón que late al unísono con el Universo y al hacerlo, se convierte en polvo de estrellas.

Granada, 04 abril del 2019

Ilustración: Marta Ventura

Lo que no puede mojarse…

Mariposa Morpho_ilustración Marta Ventura

Lo ilusorio describe vivencias haciendo creer que existo, pero es en lo más hondo donde reside la realidad… Desnuda de palabras, de formas, de emociones… la verdadera cualidad del Ser. Amo esa sensación de infinito.

Cuenta la leyenda que cuando callas, en tu mente, aparece la luna llena. Ella te susurra al oído todo lo que necesitas saber…

El amor, que nunca se hubo ido, renace del olvido y resplandece como lo hacen las azuladas alas de la hermosa Morpho… La belleza escondida sale coqueta, acariciando… haciendo cosquillas al presente.

Hay algo grande detrás de todas las cosas. Ese “algo” también eres tú. Y te engrandece, te hace infinita… Te acompaña hacia la comprensión de lo incomprendido, hacia la sabiduría, hacia la compasión, hacia la dulce mirada de corazón noble… hacia el amor infinito.

¿Quién habla a quien si no el mismísimo Universo?

¿Qué dulce melodía acaricia hoy mi silencio?…Y esa leve sonrisa que cierra estos ojos y lleva a esa mano a sujetar este pecho… Y no haría nada más que quedarme aquí, para toda la eternidad. Cuando he traspasado todas las puertas, no tengo más opción que sentirme libre.

Quiera el silencio amar locamente a este cuerpo y llevarlo al éxtasis… allí dónde no hay absolutamente nada salvo Yo.

Quien quiera ver todas las estrellas, que ame. La luna y el sol también habitan en la piedra que reposa, despreocupada, a mil millas de profundidad.

La flor es la misma en mitad de la noche, aunque tú no puedas distinguirla. ¿No percibes su delicado aroma?

Me pregunto si la flor sabe que existo.…

a la vuelta de México y Costa Rica… Granada, 15 febrero 2019

Meditando en El golfo Dulce, Península de Osa, Costa Rica

Esclavitud… muerta

Mujeres esclavas,

atadas a dagas hirientes,

preñadas de injusticia,

vaginas usurpadas.

Almas que gritan en el silencio del olvido,

acunando desgarros podridos de ilusiones,

de futuros malolientes,

de miradas fallecidas.

 

Niños obligados a ser hombres,

apartados de sueños y hamburguesas,

esperanzas que, arañadas, se desangran,

semillas asfixiadas en la noche.

 

¿Cómo es que el sol continúa brillando?

¿Por qué la luna sigue reflejada en el lago?

Y el almendro comparte sus frutos…,

Y la tierra me sigue amando.

Granada, 7 septiembre 2018

 

¿Puedes oír lo que grita?

La paz habita en lo ignoto.
Caminos velados a miradas fútiles te aúnan a ella…
Sendas silenciosas,
colmadas de soledades indiscretas,
van tejiendo sueños vestidos de amaneceres,
que gritan verdades últimas
a corazones intrépidos.

Luz de sol, de flor y también de luna. Farolillo inquebrantable de amores que renacen… Se escucha el eco del mundo en el aleteo callado de la mariposa, evocando melodías… de vidas y de muertes, aquí mismo, en este inagotable presente… ¿Puedes oír lo que grita?

Granada, 30 julio 2018
Ilustración de Benjamín Lacombe

Melodías silenciosas

―¿Se puede ser feliz?―le preguntó la mujer al almendro.

Fue el viento quien respondió creando palabras entre las hojas del viejo árbol.

―Sé que Ella reside en el instante que soy capaz de no perderme. No me preguntes por qué.

―La montaña está en mí ¿Cómo dará los tres pasos?―dijo entonces el enigma a la razón.

―Comprendiendo se dan todos los pasos―en la lejanía se oyeron estas voces y tal como vinieron… se marcharon.

La luna en cambio está hoy perezosa y no se ha ido, o ha querido quedarse un poco más para embriagarse, como lo hago yo, con la sinfonía de este mundo. Permanecería aquí hasta la eternidad ¿O será que ya habito en ella?

Melodías silenciosas que hablan de lo mismo, van flotando en un limbo de vacíos que sostienen mariposas sin rumbo. No hay destino al que llegar salvo el aquí mismo. Se me cierran los ojos, no quiero buscar, no quiero hallar…ni siquiera soñar.

Un sinfín de nacimientos y muertes en un simple soplo… Pero hoy estoy callada, y quieta, me limito a observar.

Granada, 06/06/2018

En la parte superior, preciosa ilustración de MIHO HIRANO.

¿Quién está en silencio?

He ido a buscarme por la senda del olvido y no he encontrado a nadie.

Ella juega con mi creencia de que existo y me conduce por caminos que no llevan a ningún lugar.

Cierro los ojos y ensayo adentrarme en eso que sospecho es el silencio. En aquel elíseo, esta cosa que cree ser alguien acierta a hallar un recodo amable.

Quietud.

¿Pero quién es ésta que alivia el sinsentido de este mundo en un rincón de su jardín? Otro engaño al que me dirige el canto de las sirenas.

Me entra la risa que nace sola, sin origen.

Todos cantan como los grillos en la noche, sin un espacio para pararse a escuchar.

Granada, 28 enero 2017